Moderniza tu sistema de calefacción con una solución eficiente, ecológica y 100 % eléctrica
La operación consiste en reemplazar una caldera de combustión (gas, gasoil, carbón) por una bomba de calor eléctrica. Esta puede ser de tipo aire-aire, aire-agua, agua-agua, suelo-agua o suelo-aire, y se instala en edificios residenciales privados sin necesidad de sustituir los emisores existentes (radiadores, suelos radiantes…).
Las bombas de calor son una tecnología de climatización avanzada que permite aprovechar la energía del entorno para generar calefacción, refrigeración o agua caliente sanitaria con un consumo eléctrico muy reducido.
Estas pantallas actúan como una barrera térmica, ayudando a mantener la temperatura interior durante las noches frías o en condiciones climáticas adversas. Son especialmente eficaces en cultivos de alto valor como tomates, flores, plantas ornamentales o productos hortícolas.
Las calderas de combustibles fósiles presentan numerosos inconvenientes: elevado consumo energético, alta emisión de gases contaminantes como el CO₂ y un rendimiento térmico limitado. Sustituirlas por una bomba de calor eléctrica permite:
Reducir las emisiones de carbono y contribuir a la lucha contra el cambio climático.
Ahorrar en la factura energética, especialmente en invierno.
Mejorar el confort térmico de la vivienda con una solución más estable, silenciosa y programable.
Adaptarse a las normativas actuales en materia de eficiencia energética y descarbonización.
Revalorizar la vivienda mediante una mejora de su clase energética.
La bomba de calor utiliza un circuito termodinámico para captar la energía natural presente en el entorno (aire exterior, agua subterránea o geotermia). Esta energía se transforma y se transfiere al sistema de calefacción del edificio mediante un compresor eléctrico.
Al mantener la red de distribución existente, la instalación es rápida, económica y no requiere grandes obras.
El rendimiento de una bomba de calor se mide a través del SCOP (Seasonal Coefficient of Performance): un SCOP de 4, por ejemplo, significa que por cada 1 kWh de electricidad consumido, el sistema genera 4 kWh de calor útil.
Para que la operación sea elegible dentro del sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE), deben cumplirse las siguientes condiciones :
El proyecto debe realizarse en un edificio residencial privado ya existente (no obra nueva).
La bomba de calor instalada debe ser eléctrica y eficiente (SCOP elevado).
Se requiere un informe técnico o auditoría energética previa para justificar el ahorro obtenido con la intervención.
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